Por Marcelo Rodriguez, Business Mentor.
El año 2020 trae a Chile un nuevo desastre, esta vez se trata de una pandemia, palabra poco usual en un país acostumbrado a terremotos, incendios y los efectos de estas tragedias. En este trabajo se describe una visión desde la perspectiva de las relaciones económicas en un país como Chile, más que de cifras demostrativas de los efectos. A hoy ya se sabe de porcentajes de pérdida en el producto geográfico en todas las regiones del mundo, la magnitud del desastre no es comparable con nada acontecido a la fecha y escuchar esto no requiere de cifras, basta con
mencionar algunas consecuencias.


La pandemia tiene nombre COVID-19 o “el corona virus” y se dice que el primer caso en Chile se habría registrado a fines de febrero del presente año, pero registrado en forma oficial el 3 de marzo. A nivel de gobierno se toman las primeras medidas sanitarias y legales para esto, y también acciones de refuerzo de la infraestructura sanitaria. El Ministerio de Salud difunde a la población chilena las
primeras reglas de comportamiento frente al virus hasta ahora desconocido y asegura el cumplimiento del plan de vacunación contra la influenza tradicional.
Al 19 de marzo, y con un registro de 342 casos aparece la primera de una serie de medidas económicas de carácter administrativo tomadas por el gobierno, que se transcribe a continuación:
“ El Presidente de la República anunció que tomó la decisión de hacer uso del 2% constitucional, equivalente al 4,7 % del PIB, para hacer frente a las consecuencias socioeconómicas de la pandemia, lo que se traduce en un bono adicional a las familias beneficiarias del Subsidio Único Familiar, en medidas de protección del empleo, como un fondo de cesantía y en el siguiente plan de beneficios para las Pymes: la suspensión por 3 meses del PPM en favor de las empresas, la
postergación del IVA a empresas de menos de 350.000 UF, la anticipación de la devolución del impuesto a la renta, la postergación hasta julio de 2020 del impuesto a la renta, la postergación del pago de contribuciones de propiedades, la reducción transitoria, por 6 meses, del impuesto de estampillas a un 0%, la flexibilización de plazos para la presentación del próximo impuesto a la renta, el pago al contado de todas las facturas pendientes de pago por parte del Fisco, la creación de un portal «Compra Ágil» como portal adicional a Chilecompra y la capitalización del Banco
Estado por US$ 500 millones.”( Wikipedia. Cronología de la pandemia en Chile)
Por su parte el sector privado, principalmente el comercio, también anuncia decisiones, en coordinación con el gobierno, a saber:

“Tras una reunión entre el Ministro de Economía —Lucas Palacios— y la Cámara de Centros Comerciales, se anunció que, a partir del 19 de marzo de 2020, se cerrarán los centros comerciales del país, salvo los establecimientos esenciales (como supermercados, farmacias, centros de salud, bancos y tiendas que entregan insumos para la construcción).” ( Wikipedia. Cronología de la pandemia en
Chile)

El 21 de marzo el Ministro de Salud Jaime Mañalich, confirmó la muerte de la primera persona contagiada por coronavirus en Chile; se trata de una mujer de 83 años de edad, de Renca. A esa última fecha, lo que se trata de difundir es que lo más importante era el autocuidado, es decir, usar mascarilla, lavado frecuente de manos y distanciamiento social, también que la población debe pasar periodos en cuarentena o confinamiento en sus viviendas. Lo anterior estaba sugiriendo un
cambio relevante en el comportamiento de la población, fácil de deducir, y es que no hay actividad posible si debe haber cuarentena, por localidades, por regiones. Y de acuerdo a la experiencia previa de los países que partieron afectados por la pandemia, se define como requisitos esenciales practicar, por parte del gobierno, la detección, la trazabilidad y el aislamiento. Lo anterior debería ocurrir hasta que la población sea inmunizada con la vacuna COVID-19, y de acuerdo a la historia de
producción de vacunas, esto demora como mínimo 12 meses, más el tiempo necesario para la operación logística de compra, traslado y organización de la vacunación…en todo el mundo.

El funcionamiento de la economía en estos tiempos se caracteriza por una compleja forma de interrelación de cada actividad con otras, dentro del país, como con la actividad fuera del país.

El centro de la actividad es el ser humano y, por lo tanto, la afectación final es éste. Para visualizar, brevemente, los efectos económicos en las personas según donde estas trabajan, conviene hacer una simplificación del análisis. Esto es, una actividad económica sea de servicios o productiva, tendrá una característica diferenciadora esencial, y es la intensidad en el uso de capital o la intensidad en el uso del recurso humano. La intensidad en recurso humano la puede determinar cualquiera sólo mediante la simple observación, por ejemplo, los servicios turísticos y gastronómicos, la educación, el comercio tradicional, construcción, donde la mayor parte de la actividad es realizada con personas.

La intensidad en el uso de capital supone la inversión realizada en equipamiento, procesos industriales, automatización de tareas en general, que implica que su uso y operación no requiere gran cantidad de personas e incluso el proceso supone personas que trabajan con distanciamiento respecto de otras, por ejemplo, minería, transporte de carga, industria de celulosa, cosecha forestal mecanizada, entre muchos otros.

Si una actividad tiene problema, otra y otras serán afectadas, unos sectores más que otros. Por ejemplo, la actividad minera requiere movilizar trabajadores desde el centro del país y el transporte de éstos no es un servicio que respete el distanciamiento social. Muchas actividades se contraponen lo que hace más complejo el problema. Esta forma de diferenciar permite al lector de este trabajo determinar qué afectación produce la pandemia en la economía, considerando lo ya expresado en cuanto a autocuidado y otras medidas para contener al COVID-19. Hacer el ejercicio de las cifras puede ser complementario a lo expuesto ya, pero a la fecha aún no es posible conocer las cifras finales, solo la historia nos mostrará
posteriormente la magnitud que alcance esta tragedia para la humanidad.

Así como la economía se deteriora con una pandemia, también debe señalarse como puede recuperarse en el mediano plazo. Lo que diferencia a los países no siempre es la riqueza de los ciudadanos, sino el valor de su capital humano, lo que se expresa en su conciencia cívica, su nivel cultural, la escolaridad, el ánimo de emprender, las redes de la comunidad, el reconocimiento de éstos de sus deberes por sobre sus derechos respecto de la comunidad. El desafío es también para
las autoridades vigentes y la historia será la encargada de juzgarles.

En consecuencia, cada cual podrá ver o estimar, a partir del párrafo anterior, cuan pronto o no, la economía de Chile se recuperará a consecuencias de los daños que ha producido y producirá la pandemia del COVID-19, mientras no nos llegue una vacuna.

Esteban Marcelo Rodríguez Melo
Business Mentor Madrid

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