Por Carolyn Caamaño y Paola Medina – Cesfam Villa Nonguén – Para sumergirnos en la importancia de una alimentación balanceada y saludable les invitamos a comentar algunas ideas acerca de su importancia en tiempos actuales. Entendiéndose que la base del comer es un acto que va más allá de sólo “saciar el hambre” y que el comer es un acto decisivo, con elementos y componentes dinámicos en la sociedad chilena; a través de ésta, interactuamos tanto en el entorno más íntimo del hogar, en reuniones sociales e incluso en el ámbito laboral, es un encuentro que está arraigado en el concepto “compartir”. El simple hecho de comer nos acerca a nuestros seres queridos y a nuestro círculo de amigos.

Sin embargo, desde el punto de vista emocional, el acto de comer puede aportar grandes beneficios socio-afectivos. Por tanto, éste es el fundamento del porqué, hay que crear consciencia, ya que los hábitos y estilos de alimentación son una herencia y muchas veces inconsciente de nuestras casas.

Recordar que la famosa “comida chatarra” y su consumo, se ha visto incrementado en los últimos años, producto de una sociedad que demanda y exige cada vez más. Una sociedad que lleva un ritmo casi automático, volviéndonos inconscientes de lo que llevamos a nuestra boca. Estos alimentos industriales cargados de sales, azúcares, grasas nos están enfermando y es momento de tomar las riendas de nuestra salud y decir basta. Por eso te invitamos a reflexionar de lo que llevas a tu boca, ya que producto de ésta falta de responsabilidad con cada uno de nosotros se ha vuelto un factor determinante en el aumento de enfermedades crónicas no transmisibles, tales como diabetes mellitus, hipertensión arterial, colesterol alto, las cuales son factores de riesgo para enfermedades cardiovasculares catalogadas hoy como un problema de salud pública aún sin resolver.

Por tanto, en estos tiempos de pandemia en donde se rompió una rutina y nos hemos visto obligados a detenernos y observar la sociedad, nuestros estilos de vida, quehaceres, gastos, entre muchos otros momentos de reflexión podemos aprovechar esta oportunidad y resetearnos y comenzar  ya a generar cambios, que trasciendan a nuestro linaje familiar. Esta pandemia nos ha permitido hacer una pausa, una enorme oportunidad para mejorar y rescatar raíces de una alimentación sana, autosustentable y orgánica, la cual nuestro cuerpo el día de mañana lo agradecerá.

Aquí las personas mayores juegan un rol protagónico, quién mejor que ellos, saben del buen comer, comida sana, comida de campo, comida nutritiva, alimentos “de verdad”. Alimentos de la huerta directo a la mesa, las que se obtienen con las propias manos y sin aditivos, y es aquí donde les invitamos a escuchar a las personas mayores acerca de éste cultivo de alimentos y rescatar este conocimiento ancestral que llevan dentro.

Es por ello, que debes comenzar ya. ¿De qué manera? Quita el salero de la mesa, consume abundante líquido, idealmente 6 a 8 vasos de agua al día (recomendación para personas sanas sin contraindicaciones), evita el exceso de masas, pan, dulces, alimentos procesados “industriales”, alimentos vacíos sin los macronutrientes que necesita nuestro cuerpo para llevar a cabo sus funciones fisiológicas básicas como el respirar y que tu corazón pueda latir fuerte y sano. Realiza ejercicio físico, 150 minutos a la semana, prefiere caminar, usar escaleras, movilizarte en bicicleta, mirar menos televisión, jugar un buen partido de fútbol o simplemente salir a caminar 3 veces a la semana 30 minutos a paso ligero. Cuida el higiene de tu sueño, duerme 6 a 8 horas diarias, evita las pantallas al menos 1 hora antes de dormir, prefiera escuchar una música agradable o busca un buen libro y sumérgete en una entretenida lectura.

Ríe más, agradece las cosas simples de la vida, como un bello atardecer en nuestro querido Nonguén.

Nuestros adultos mayores son los que más saben de reflexiones, de hacer una pausa en el camino para luego mirar atrás y seguir avanzando, ya que tienen el don de la sabiduría, la experiencia y la resiliencia innata de sus años vividos. Es momento de darles el valor y la importancia que significa contar con la bendición de una persona mayor en casa o en tu familia, una riqueza inmensa de conocimiento y sabiduría, la cual está disponible y ansiosa de ser escuchada. Inicia una conversación con tu abuelo o abuela, tío o tía. Invítale a disfrutar un simple té de menta que puedes obtener de tu huerto o un buen ulpo en una tarde de sol. Pregúntale como era el proceso de trabajo de la tierra, que luna es mejor para sembrar, trasplantar, el mejor almacigo, que se siembra en cada estación, rescata esas recetas de la abuela, ricas saludables y con aporte nutricional.

Es momento de un cambio, es momento de sumar y dejar huellas para los que vienen, con hábitos más saludables a través de nuestras Raíces de Nonguén.

Con esta reflexión un poco más profunda nos despedimos para crear más consciencia, estilos más saludables para una vida plena y más feliz.

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Paola Medina Bambach y Carolyn Caamaño Neira, Kinesiólogas

 

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