Por Danilo Ulloa, Sociólogo – Radio Nonguén – Los países donde la Social Democracia ha sido exitosa, son aquellos en donde los diferentes grupos
de la sociedad se han puesto de acuerdo mediante un profundo pacto social, que se ha trasladado a una Constitución, como un verdadero Contrato Social. Pero no seamos ingenuos, también han sido países donde cuyas élites de no haber transado, simplemente hubieran desaparecido como tales, y este es el real problema que tiene Chile, una élite exitosa, por tanto a título de qué va a transar sus privilegios?. A título de nada. Siempre recordemos que, los países son lo que son sus élites, los demás no tenemos ninguna posibilidad de influir en nada.

Convengamos que en cualquier sociedad las diferencias de clase que, por definición son irreconciliables se zanjan mediante la discusión democrática en un Congreso o Parlamento, donde las diferentes visiones de la sociedad (se supone) están representadas y es ahí donde se logran los macro acuerdos que luego se trasladan al seno de la sociedad. Pero este escenario ideal en Chile simplemente no se cumple a cabalidad pues. Si bien existe un Congreso, este fue diseñado en todas sus formas (cómo se llega a él, qué se discute y cómo se aprueba una Ley), por una élite que nunca ha querido compartir el poder, para ello se aseguró de que, los eventuales enemigos a sus intereses jamás lleguen al Congreso o lo hagan bien
mermados. Entonces tenemos a una élite que goza de buena salud y que posee todo el poder (político, económico, cultural y los medios, etc), y que en lo medular no quiere ningún cambio.

Entonces, en un contexto semejante, en Chile: ¿ Podría funcionar una Social Democracia al estilo del norte de Europa?. Simplemente no.

La Social Democracia en Europa apuntó a generar Políticas Públicas que en Chile serían consideradas una herejía (así de atrasados estamos), todas de naturaleza laica, donde Dios es un asunto personal y no tiene nada que hacer en la discusión de los asuntos públicos, cosa que las iglesias en estos países también respetan, pero acá te amenazan con el infierno. Esto se ha traducido en: Educación pública gratuita, laica, universal y de calidad, Salud y sistema de pensiones de buen nivel. Leyes como aborto libre, que en Chile serían un escándalo, pero allí no es tema pues, las iglesias no se meten en asuntos públicos, y todo ello financiado por un modelo económico que apunta a la productividad, a la innovación y a la distribución de la riqueza vía impuestos. Pero una salvedad, este sistema virtuoso se ha mantenido gracias a una matriz productiva centrada en la manufactura, incorporando valor agregado a la producción, y Chile mantiene la misma matriz económica que heredó de la colonia.

Pero, lo más importante, si la Social Democracia en estos países ha funcionado, ha sido porque dentro de este verdadero pacto social, todos se han considerado iguales, y este simple concepto se traduce en que: quienes diseñan e implementan las políticas públicas, también son usuarios de ellas. Pero en Chile persiste un tufo aristocrático que, de hecho es un lastre al desarrollo, pues de inmediato boicotean cualquier política pública que busque universalizar beneficios.

¿Podría la Social Democracia tener una oportunidad en Chile?

Articulo Base Diario El Mostrador: https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2020/09/03/replantear-la-idea-de-socialdemocracia/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *