Por Danilo Ulloa, Sociólogo – Radio Nonguén – El mal llamado Conflicto Mapuche ha venido a plantear la siguiente interrogante: ¿Quién es Mapuche, y quiénes no lo son? Si tener o no tener apellidos mapuches te hace más o menos mapuche o, ¿existen otros elementos para definir esta cuestión?. Para una mejor comprensión del problema me remito al caso Vasco en España, que se asemeja mucho al caso Mapuche.


Sabino Arana, fundador del nacionalismo vasco y del Partido Nacionalista Vasco (PNV), estableció una regla para determinar quién era vasco y quién no, esta regla señalaba que un vasco de tomo y lomo debía a lo menos tener 8 apellidos vascos (4 por parte del padre y 4 por la madre). El problema con esta regla es que reduce la cuestión de la identidad nacional a un mero asunto genético y en Euskadi también hay vascos, cuyos ancestros migraron hace décadas y hasta siglos desde otras regiones de España. Entonces discernir quién era o no vasco solo por los apellidos
como elemento de importancia identitaria y diferenciadora del resto, demostró ser un gran error.

Pues bien, el caso mapuche-chileno resulta tener el mismo problema. Los apellidos solo son un primer referente de la identidad cultural, pero no es el único ingrediente.
Cobran importancia la identificación cultural, que se define por la lengua, por las tradiciones, y por la cultura del hogar. En términos de Bourdieu, El capital cultural del sujeto define la identidad del sujeto. Entonces, la cuestión de quién es vasco (caso comparativo) o de quién es mapuche es el resultado de una serie de elementos culturales donde los genes y los apellidos solo forman una parte del todo.

A saber, en los chilenos, el cromosoma X, que viene por vía materna es de origen amerindio y el cromosoma Y (el padre) es de origen europeo. Por tanto, la composición genética base de todos los chilenos es mitad y mitad. Luego, en términos genealógico, desde Pedro de Valdivia hasta hoy han trascurrido (aprox.) 16 generaciones. En 16 generaciones cada uno de nosotros tiene la sangre y los genes de 65.536 personas que vivieron antes que nosotros.

De lo anterior, si el asunto de quién es mapuche y quién no, si solo se resuelve por la vía genética se complica por 65 mil. De ahí que nuevamente el capital cultural del sujeto define en gran medida la identidad cultural de este. Existen elementos materiales y culturales que contribuyen a cimentar este capital cultural, la lengua, las tradiciones y el suelo. De ahí la importancia de la tierra para los mapuches, que permite su reproducción cultural, manteniendo viva su identidad como pueblo.
Cabe preguntarse, ¿cuál es la identidad cultural de los chilenos?. Dejo esta pregunta para la discusión de todos, pues en gran medida el conflicto que vemos es una crisis de identidad de los huincas, es decir, de los no mapuches, donde el capital cultural y el capital simbólico están en crisis, presentando muchas veces una construcción distorsionada, que se manifiesta en muchas formas que dan para un volumen entero.

Imagen vía: https://twitter.com/hoycanete/status/1062472840505630727

RADIO NONGUÉN-.

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