Por Jorge Pozo – Radio Nonguén –
Comentarios a Informe de la Fundación Sol: “Microemprendimiento y Subsistencia”

Hemos escuchado mucho en los años anteriores de la capacidad de nuestro sistema
económico de facilitar el emprendimiento, y como éste permite la movilidad social y
genera empleos de calidad, permitiendo mantener en forma creciente más y mejores
condiciones de bienestar para las familias involucradas en el proceso.


Días antes del estallido social del 19 de Octubre el Presidente de la República afirmó
“Estamos viviendo tiempos difíciles…Los grandes países de América Latina como México y Brasil están estancados, hay países como Argentina y Paraguay que están en recesión…Y en ese cuadro vemos que Chile es un verdadero oasis, porque a pesar de todas las dificultades Chile está creciendo…unamos nuestras fuerzas y sobre todo apoyemos a lo que es el corazón, el alma, la columna vertebral y el motor de nuestro país, como son todas las micro, pequeñas y medianas empresas en Chile, Vivan las Pymes, vivan los emprendedores”. Sebastián Piñera, 14 de Octubre de 2019.

El espejismo de las Pyme como motor de la economía y ejemplo de libertad económica e ícono del progreso nacional se cae a pedazos, una investigación de la Fundación Sol utilizando información oficial de la Sexta Encuesta de Microemprendimiento (EME 6), elaborada por el Ministerio de Economía y el Instituto Nacional de Estadísticas refleja con  claridad que la mayoría de ellas corresponde a economía de subsistencia, es decir que, básicamente sus niveles de utilidades permiten satisfacer las necesidades básicas del “emprendedor”, no aportan a la movilidad social ni menos son generadoras de empleo.

La información que respalda la afirmación anterior se basa en que esta categoría de
empresas genera ocupación para el 24,3% del universo laboral, lo que equivale a
2.057.903 microemprendimientos, de los cuales el 85% corresponde a actividades por cuenta propia, lo que implica que solo un 15% de ellas genera empleo a terceros. Desde el punto de vista de la informalidad de las empresas (no reconocida por nuestro sistema de control tributario), si consideramos dentro de este grupo a aquellas que cumplan con alguna de las siguientes características:

a.- No se ha registrado en el SII
b.- No mantiene una contabilidad de su actividad
c.- No pueden separar los ingresos/gastos del negocio de los de su propio hogar

Se puede concluir que el 74% de las microempresas son informales, lo que equivale a un universo de 1.515.937 microemprendimientos.

Respecto de los ingresos el estudio manifiesta que el capital inicial del emprendimiento entre quienes lo requirieron en un 77% de las veces corresponde a ingresos propios, mientras que un 19,3% de las microempresas informales no requirió capital inicial, lo que implica que la determinación de inicio de actividades fue generada por la necesidad de contar con recursos de subsistencia ante pérdidas de empleo o incapacidad de insertarse en las actividades económicas formales, lo que deja de manifiesto su condición de economía de subsistencia y no de empresas de creación de valor ni empleo.

Como corolario final el estudio establece que desde el punto de vista de las ganancias anuales de las microempresas un 48,5% obtienen ganancias mensuales iguales o inferiores al salario mínimo, mientras que un 15,6% de las microempresas logra ganancias mensuales equivalentes a tres salarios mínimos. En el caso de los
microemprendimientos informales la situación es más grave toda vez que un 56,5% de ellas no logra generar ganancias mensuales superiores al empleo mínimo.
El informe elaborado por Fundación Sol permite desmitificar aquella afirmación
recurrente de las clases de poder respecto de la facilidad y potencialidad que tiene
nuestro país para el emprendimiento, y como éste es uno de los motores que permite una vida de mayor bienestar y dignidad para todo aquel que quiere emprender, la verdad es que es solo un espejismo que nos quieren hacer ver para desviar la atención del problema de fondo, ser solo un país de exportación de materias primas (cobre, litio, madera, celulosa, fruta) e industrias de bajo valor agregado a los productos, basadas principalmente en el saqueo de nuestros recursos naturales y la depredación del medio ambiente, sin ser capaces siquiera de generar puestos de trabajo dignos para toda la población laboral del país.

Jorge Pozo, Radio Nonguén.

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