Por Rodrigo Ruiz – Radio Nonguén.
Gobernar es tomar decisiones, las que en minutos como el actual representa una responsabilidad enorme sobre los hombros de aquellos que lo deben hacer, esto implica capacidad de formar y mantener equipos de crisis altamente competentes y diversos, tender redes de apoyo desde toda la sociedad, transparentar información, escuchar propuestas, revisar paradigmas, credos y dogmas, dejarlos de lado si es necesario, en fin trabajar en un solo equipo para lograr una toma de decisión documentada, reflexionada, analizada y compartida, eso es gobernar para todos. Nada de eso se ha realizado, los equipos existen solo si responden a una lógica, nada de disensos, bastante oscuridad en las decisiones, poca claridad para comunicar y sesgo absoluto por proteger el capital por sobre el trabajo.

En su verborrea diaria de mentiras y medias verdades el ministro Jaime Mañalich dejó escapar una verdad gubernamental inmensa, dijo “Nuestro drama de la cuarentena en estos momentos, es que hay un nivel de pobreza y hacinamiento que, perdón que lo diga, yo no tenía conciencia de la magnitud, esa es la verdad”. Si a ello le sumamos falta de claridad en las propuestas, canastas para el 70% dijo el Presidente, un ministro lo rectificó, para el 70% del 40% más vulnerable, dijo, mientras que un tercer ministro los rectificó a  ambos, para el 70% del 40% más vulnerables de aquellos que estaban en cuarentena, finalmente nadie sabe cuántas y a quien se las entregaran (si sabemos a quién se las compraron y cuanto ganó) ni menos con cuanta periodicidad lo harán (mucha foto de por medio sí), porque una no sirve, el hambre es constante y cosa viva. A lo anterior podemos agregarle otras joyitas como suspensión de empleos con cargo a los fondos de los trabajadores o aportes económicos con cuenta gotas y solo para algunos, ni hablar hasta el minuto de aporte a los trabajadores a honorarios, peak, mesetas de contagio, nueva normalidad, etc.

 

Por el lado de las empresas tampoco está muy clara la cosa, se suponía que había fondos para créditos para más de un millón de micro, pequeñas y medianas empresas, “la realidad es que se podría llegar como máximo a  créditos para trescientas mil”, lo dice Juan Pablo Swett” Presidente de la Multigremial Nacional de Emprendedores, y con la buena voluntad de los bancos agrego yo.

 

Parece que la aseveración anterior del ministro Mañalich es de las pocas verdades que el gobierno nos ha transparentado, no tienen sintonía con el pueblo, manejan la crisis pensando en mantener las garantías que gozan sus círculos de poder, aparentan hacerlo todo por proteger al pueblo, pero ni siquiera conocen ni les minteresa conocer las formas de vida, relaciones sociales y necesidades que éste tiene en su vida normal menos ante la catástrofe, hablan, prometen y dejan caer algunas migajas, luego vuelven a hablar y prometer y buscan más migajas.

 

La respuesta es nuestra, debemos exigir un Renta Familiar de Emergencia que cubra las necesidades básicas de nuestras familias hasta que se pueda retomar el trabajo, dinero que debería provenir de un impuesto a los super ricos, ahorros y endeudamiento del país.

 

En paralelo debemos aumentar nuestros esfuerzos por dotar de más  organización de base a nuestra construcción de identidad, de modo que sean ellas las que sostengan la inmensa solidaridad popular que necesitamos para soportar los duros días por los cuales transitamos, es en ellas también donde debe guardarse el recuerdo de las acciones sesgadas de un gobierno indigno y una clase política sorda (en su mayoría), requeriremos esos recuerdos en el futuro cercano para darnos un nuevo contrato social donde prime la solidaridad como eje de él.

 

Rodrigo Ruiz – Radio Nonguén

 

 

 

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