Por: Ariel Ulloa Azocar.- Las desigualdad en el mundo ocupó este año el centro de las reflexiones de los grandes de la política y las finanzas reunidos este año en Davos. Klauss Schwab, fundador del foro, sostuvo que el mundo tenía que pasar de la “cultura de los privilegios a la cultura de la igualdad” y agregó que “el capitalismo descuidó el hecho de que una empresa es (también) un organismo social y no solo un ente con objetivos de lucro”.

Para la UDI y muchos ideologizados empresarios chilenos, tales conceptos  serán catalogadas como “de izquierda”. En el caso de Chile , nadie puede ya discutir que la conmoción social que vivimos tiene su origen en el rechazo a las desigualdades y los abusos propios del modelo ultraliberal heredado de la dictadura. Modelo que considera a la codicia   cuya base es la codicia , el “motor del desarrollo” (Milton Friedman).   A partir de Octubre del año anterior el país entró en una etapa clave de su historia. Ha llegado el tiempo  en que tendremos que definir el tipo de país y la democracia que dejaremos a las futuras generaciones. Deberemos optar  por seguir  viviendo en un país desigual cuyos  dueños reales se agrupan en el 1% de la población y de democracia inmadura, o construir  un país más democrático y más justo que nos pertenezca a todos.

Según el Boston Consulting  Goup, en el caso de Chile  161 personas en 2018 disponían de un patrimonio individual en valores superior a los 103 millones de dólares , es decir estos 161 disponen del   20% del total de la riqueza del país. Según CIPER, 3 cadenas de farmacias concentran el 95 % de las ventas de medicamentos; 4 bancos el 65% de las colocaciones; 3 proveedores de telefonía móvil el 97% de los servicios; pollos 2 empresas el 71% de las ventas; LATAM el 74% del pasaje aéreo nacional…y así adelante. Esta es la fotografía del cacareado modelo económico chileno concentrador y excluyente que se ha mantenido incólume por tantos años porque está protegido por una Constitución  catalogada por el académico Pablo Ruiz Tagle como  “neoliberal”.  Jaime Guzmán,  autor intelectual,   la concibió como un cuerpo legal dotado   de candados  y rigideces ( quórums calificados)  inmodificable en su esencia. En sus palabras, “…la constitución debe procurar que si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría ,porque -valga la metáfora-el margen de alternativas que la cancha imponga de hecho a quienes juegan en ella sea lo suficientemente reducido para hacer extremadamente difícil lo contrario”.

Lo hizo además bajo la amenaza de un poder armado que marcó el  carácter antidemocrático de esa Constitución para siempre. El cuerpo legal  de 1980 se encargó de amarrar las manos de la política impidiendo que los sucesivos gobiernos democráticos cumplieran con sus programas. Resultado: la política y los políticos perdieron la confianza y la credibilidad ante una  la ciudadanía que exigía respuestas a sus justas demandas.  El acuerdo multipartidario del 15 de Noviembre abrió inesperadamente  un camino. Al principio la derecha estuvo de acuerdo con la necesidad de darnos una nueva constitución.

Sin embargo ¿Cuál es la  posición hoy de la gran mayoría de esa derecha? Campaña del terror alegando que una nueva Carta Magna equivale a un “salto al vacío”, “chilezuela”, “expropiaciones”, etc. Hasta ofrecen en su propaganda por el rechazo “hacerla corta” ofreciendo a la hora nona reformas constitucionales expres a las que se han negado durante toda la transición. ¿Les podemos creer? Ciertamente que no y por la sencilla razón que cualquier reforma estructural de fondo que toque el modelo será rechazada por el Tribunal Constitucional que la considerará inconstitucional ante el pedido de cualquier persona. Ya supimos de eso por con la ley que entregaba dientes al SERNAC para terminar con los abusos, con la titularidad sindical, con la objeción de conciencia en la ley del aborto por tres causales y tantas otras leyes . A la derecha no se le puede creer nada.

Llegó la hora de mirar solo al 26 de Abril y ganar. Lo demás ya no cuenta.

Dr. Ariel Ulloa Azocar, Ex Alcalde de Concepción, para Radio Nonguén-.

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