Por: Rodrigo Ruiz, Radio Nonguén.

Han pasado tres meses desde que Chile despertó y aquella primavera a la que muchos contribuimos y vemos con esperanza continúa al alcance de la mano si privilegiamos la unión, construcción de redes y mantenemos la presión sobre el poder. Sabíamos que la clase transversal de poder de nuestro país aplicaría el manual de los corta palos tan utilizado en nuestra historia republicana, “desmoviliza, criminaliza y arrógate representatividad”, con ello ganan tiempo, cambian el foco de la discusión y se apoderan de la representatividad del movimiento, cosa que han realizado disciplinadamente.


El pueblo chileno solicita el fin de la desigualdad, solidaridad en nuestra relación
societaria y dignidad en nuestro accionar cotidiano, para ello es necesario transitar dos caminos; uno inmediato; previsión, salud, educación, salario digno, reforma tributaria son áreas que no pueden esperar, requieren inmediatez; otro de largo plazo, nuevo trato social y la creación de un contrato social que regule nuestra acción societaria bajo conceptos como solidaridad, libertad de conciencia, respeto irrestricto por los derechos humanos y los derechos de las minorías, reconocimiento a nuestros pueblos originarios, paridad de género, desarrollo sustentable y recursos naturales en poder todos los chilenos son ejemplo de largo plazo, para ello, una nueva Constitución.

De estos dos caminos mencionados anteriormente no se ha realizado prácticamente
nada, algunos pesos más al pilar solidario, pensiones básicas solidarias y sueldo mínimo todo muy por debajo de la línea de la pobreza, propuestas de bajas de precios de medicamentos vía Cenabast, reforma tributaria sin impuestos a los más ricos ni sobre la extracción de materias primas, propuesta de reforma previsional con aumento de 6% en la cotización obligatoria con cargo al empleador y gradualidad de 12 años, finalmente, inversión inmediata en obras públicas.

Nada de lo anterior son reformas estructurales que implique un intento de emparejamiento de la cancha en nuestra relación societaria, ni pensar que aquellos que tienen más, aporten más, todo es modificación cosmética y chorreo, y lo más triste con la plata de todos los chilenos; si de usted, yo, mi compañera y mi compañero, ningún aporte de las grandes fortunas nacionales, ningún impuesto al saqueo de nuestros recursos naturales, ningún viso de solidaridad en las acciones. Previsión con una gradualidad de ¡12 años!, lo que implica que luego de ejecutada en el año 2032, deberemos esperar unos 35 a 40 años para ver sus frutos, por cierto sin tocar las AFP como industria de lucro y privilegiando lo individual, les suena “divide y vencerás”.

Respecto de acciones de largo plazo ni hablar, la clase política ha secuestrado la
representación del pueblo, discute, acuerda, desinforma, excluye, vandaliza: define
plebiscito para consultar al pueblo si quiere nueva constitución, pero no permite que las organizaciones que se ha dado el pueblo participen de propaganda ni recursos
económicos para expresar su opinión, con ello se asegura que aquellos pertenecientes a sus huestes tengan ventajas comparativas respecto del pueblo organizado, y si con todo ello aún pierden, garantizan su derecho a mantener el poder con el veto asociado al cuórum de 2/3 de aprobación del articulado de la futura constitución que transversalmente negociaron la madrugada del 15 de noviembre pasado. Una muestra de esto fue la votación en el Senado a inicios de este mes para que el agua (de todos los chilenos) fuera considerada constitucionalmente como bien de uso público, 24 aprobaron, 12 rechazaron
y como corresponde a un buen veto de 2/3, la propuesta fue rechazada; de este modo el agua dulce sigue siendo una mercancía negociable, heredable y acaparable. No debemos olvidar, 12 pudieron más que 24.

La paradoja es inmensa, todo lo anterior lo negocia y lleva adelante el gobierno más
desprestigiado de la historia pos dictadura. De acuerdo a la encuesta CEP de enero 2020 la confianza en él es de 5% con una desaprobación del 82%; y lo hace con el parlamento más desprestigiado de la historia pos dictadura, 3% de confianza y con los partidos políticos más desprestigiados de la historia pos dictadura, 2% de confianza. ¿Qué hacen ellos tomando decisiones por nosotros?, ¿Por qué lo permitimos?. Debemos continuar con el trabajo en nuestras organizaciones de base en la población, empresa, club deportivo, establecimiento educacional, tejiendo lasos sociales que permitan crear una red representativa de nuestro pensamiento, con un actuar coherente con el minuto histórico que vivimos y sólida para enfrentar los embates del poder en descomposición. Unión, compromiso, trabajo y construcción de nuestra plataforma es nuestro deber, presión creciente sobre el poder es nuestra tarea inmediata.

RADIO NONGUÉN

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