Por Rodrigo Ruiz.

Hace un tiempo atrás por este mismo medio emití una reflexión respecto del Estado
chileno, en ella afirmé que era ilegitimo, no representativo e ineficiente, hoy las manifestaciones ciudadanas nos han mostrado una cruda realidad, a la descripción
realizada con anterioridad hay que sumarle también falto total de contenido político,
secuestrado económicamente y sin ningún grado de coordinación interna, es algo así como una nuez seca y carcomida por dentro, solo queda su cáscara que intenta mostrar una imagen de integridad y solidez ante la realidad, un objeto inerte, desprovisto de cualquier condición de uso, solo con capacidad de recurrir a la fuerza como elemento de control.


Lo individual, aquello plasmado a fuego en la ideología del modelo neoliberal impuesto en el país por la dictadura cívico militar y mantenida y mejorada por los gobiernos posteriores a hecho su trabajo; aunque parezca increíble uno de los mayores dogmas del modelo, lo individual, se encargó de vaciarlo de contenido y lo está matando. Ante esta realidad indesmentible el pueblo ha reaccionado expresando su rabia contenida por décadas, las demandas sociales no podían esperar más frente a la indiferencia del poder económico y político y exigen lo que merecen, y lo hacen con fuerza. En este minuto histórico debemos participar de él acompañando con nuestra alegría y acción las manifestaciones, pero tanto o más importante que aquello es la necesidad de nuestra participación activa en la construcción de tejido social, aquel que se realiza al clamor de nuestras organizaciones, que permiten compartir, canalizar y estructurar nuestras demandas, esperanzas y sueños. Son ellas en donde debemos vaciar nuestra acción, creatividad y cultivar los sueños de una sociedad justa, libre e igualitaria, es
nuestra hora y debemos tomarla.

Es hora de darle contenido al Estado, nuestro contenido y llenarlo con él, para que por primera vez en nuestra historia republicana el pacto social recoja las aspiraciones del pueblo, para ello es necesario caminar decididamente en la gestación de un nuevo instrumentos que emerja de las bases societarias, ello requiere coordinación entre nuestras organizaciones para avanzar en la búsqueda de las bases que sostendrán este nuevo pacto. Reflexión es la palabra, acción es el requerimiento, coordinación es la herramienta, no nos restemos, avancemos decididamente en nuestro camino hacia un mañana justo. Igualitario, inclusivo, amigable con el medio ambiente y respetuoso de la diversidad.

Rodrigo Ruiz, Columnista Independiente, de Radio Nonguén.

Imagen: ethics.es

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