Por: Rodrigo Ruiz –

Todo Estado tiene como objetivo disponer las condiciones de relación social entre los miembros de la sociedad en que participa, dichas condiciones deben ser representativas de la voluntad del pueblo producto de la participación de éste en la toma de decisiones respecto de la importancia y preponderancia de tal o cual materia en ella. En Chile históricamente nada de ello ha ocurrido, la voluntad popular ha sido torcida por el poder económico y las armas en la Constitución de 1833 y las siguientes de 1925 y 1980,

Nuestra Constitución Política carece de legitimidad.

Probablemente existen muchas constituciones políticas en el mundo que carecen de legitimidad por ende no es dicho atributo esencial para respaldar estados, se le exige también eficiencia en la administración de recursos, lo que implica calidad en salud, educación, seguridad social, seguridad ciudadana, satisfacer  múltiples requerimientos sociales que solo pueden ser cubiertos por el aporte del conjunto de la sociedad, en Chile ello no ocurre dado que todas estas prestaciones están sesgadas por el poder económico individual de quien la requiere. Salud, educación, seguridad social de excelencia para aquellos que disponen de dinero, condiciones de miseria para aquellos que no.

De representatividad ni hablar, si no hemos podido en más de 200 años  satisfacer básicamente las necesidades de nuestra sociedad ¿qué podemos esperar respecto de la confianza social en instituciones de la República?,  gobierno, partidos  político, poder legislativo, judicial, instituciones de orden e incluso de fe reducidas a la desconfianza absoluta es la realidad actual, el viejo clientelismo político económico de gran parte del siglo pasado, dio paso a un individualismo desenfrenado del capitalismo financiero (globalismo) actual, y ambos se encargaron de aletargar, reducir al olvido la estructura social construida desde la base tejida  bajo el amparo de la solidaridad, fraternidad, y el amor por los seres humanos.

Frente a una acción siempre debemos esperar una reacción, mientras menos legítimo, eficiente y representativo es un estado, más libre de sus ataduras debe sentirse un ciudadano, lo que se traducirá en mayores posibilidades de crecimiento conjunto y generación de tejido social de base, es la gran posibilidad que tenemos el día de hoy, por lo que debemos acercarnos a esas estructuras de base en el trabajo, la población, universidades, institutos, centros de formación, liceos y empezar a pensar en conjunto en el Chile que queremos, compartir nuestras ideas será un alivio, construir tejido social será nuestro aporte a una nueva visión de país.

RADIO NONGUÉN

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